Hace 25 años, vender ganado por pantalla no era una demanda. Nadie lo estaba pidiendo.
Por eso, cuando comenzamos, la principal pregunta era evidente: ¿por qué cambiar algo que siempre se había hecho de la misma manera? Para muchos, aquella propuesta era una aventura con pocas posibilidades de durar.
Pero detrás de esa idea había una convicción: que la tecnología podía abrir el mercado, hacerlo más transparente y generar nuevas oportunidades para productores y compradores.
El primer martillazo fue, en realidad, el inicio de una transformación.
Con el tiempo, lo que parecía una innovación aislada se convirtió en una herramienta que amplió el alcance del sistema de comercialización de ganado, permitió que más productores mostraran su trabajo y ayudó a construir referencias de precios más claras y accesibles para todos. La tecnología evolucionó —de la pantalla al streaming—, pero el principio sigue siendo el mismo: acercar el mercado, hacerlo más visible, más trasparente y eficiente.
Nada de esto hubiera sido posible sin la confianza. La de los productores que apostaron al sistema cuando todavía era una novedad. La de los clientes que acompañaron el proceso. Y la de los equipos que, durante todos estos años, sostuvieron y perfeccionaron el modelo.
Hoy, al cumplir 25 años, celebramos ese camino. Pero también miramos hacia adelante.
Porque los mercados no se detienen. Cambian las herramientas, cambian las dinámicas y cambian las oportunidades. Y el desafío sigue siendo el mismo que hace un cuarto de siglo: innovar, mejorar y seguir generando valor para el productor y para toda la cadena ganadera.
Hace 25 años, un martillazo abrió una puerta.
Hoy seguimos construyendo el mercado que viene.
Por Ing. Agr. Rodrigo Artagaveytia

Boletín Nº73
Tendencias en los mercados ganaderos en Paraguay, el Mercosur y el mundo
Marzo de 2026 – Publicación de Everdem y Tardáguila Agromercados


La tendencia a la valorización del ganado vacuno es global y Paraguay no ha escapado a la misma. Aunque la demanda industrial no se mostró muy intensa en los dos primeros meses del año, con niveles de faena relativamente reducidos, los precios tendieron al alza y desde mediados de febrero alcanzaron niveles muy próximos a los topes de principios del último trimestre de 2025. Pero con una gran diferencia, que es que en aquel momento la duración del pico fue mínima, con bajas sensibles a lo largo del trimestre, en tanto que actualmente se mantienen estables en el eje de US$ 4,65-4,70 el kilo carcasa para los machos por 4-5 semanas consecutivas. La expectativa, considerando la intensidad de la demanda internacional, es que las cotizaciones se mantengan firmes durante los próximos meses.
La oferta de animales de reposición y cría fue mínima en febrero, algo usual en el segundo mes del año debido a las restricciones de movilidad como consecuencia del período de vacunación contra la fiebre aftosa. Por lo tanto, las referencias de precios deben ser tomadas con precaución, dado que la cantidad de animales comercializados en las distintas categorías es relativamente baja. La excepción fueron las vaquillas pesadas, de más de 230 kilos, cuya oferta se aproximó a las 2.500 cabezas en el mes, logrando un elevado porcentaje de ventas (86%). Los precios de varias categorías tendieron al alza, aunque en el promedio se produjo una baja cercana a 5%. El guaraní se siguió valorizando durante febrero (2%), complicando la ecuación de los invernadores.



La relación de reposición en Paraguay se mantiene en niveles inusitadamente altos desde noviembre. El precio del kilo de ternero cotiza cerca de 70% por encima del precio del gordo, impulsado por una relativa escasez de animales nuevos debido a la caída del hato ganadero y por la valorización del guaraní. Un año atrás el precio del ternero era menos de 10% superior al del animal terminado. La relación actual difícilmente se sostenga por mucho tiempo.


Mercado internacional de la carne vacuna
El mercado internacional de la carne vacuna consolidó en las últimas semanas las favorables expectativas que se advierten desde principios de año. Un momento clave es el regreso de los importadores chinos tras la semana de feriados por la celebración del Año Nuevo Lunar que dio inicio al año del caballo de fuego. Y este momento fue favorable para los exportadores, dado que los importadores retornaron a sus puestos de trabajo con el mismo ánimo comprador con que se habían retirado unos días antes. Los precios no siguieron en alza, pero se consolidan cotizaciones que son unos US$ 1.500 por tonelada superiores a las que regían a fin de año. Como referencia, el set de ocho cortes del delantero que exporta Brasil se comercializa a US$/t 6.800 tras haber culminado 2025 a unos US$/t 5.500. Otros destinos también consolidan las cotizaciones, caso de Estados Unidos, donde la carne magra se coloca por fuera de cuota en el eje de los US$//t 6.000 FOB.

Un año atrás no llegaba a US$ 5.000. En Chile la demanda es sostenida con un precio de referencia para los 19-20 cortes de Paraguay sobre una base de US$/t 7.000 CIF Santiago, también unos US$/t 1.000 por encima de la referencia de un año atrás. Otro destino de destaque es Rusia, cuyas compras se habían contraído, pero que parece estar retornanando con niveles de demanda superiores, por el momento por el producto brasileño, donde consigue precios más bajos que en Paraguay. En los dos primeros meses de 2026 Rusia fue el tercer principal destino para la carne vacuna congelada brasileña. Por último, en Europa los precios siguen evolucionando al alza, alcanzando valores récord de más de US$/t 21.000 para el rump & loin argentino.




El valor medio del ganado a faena en los países del Mercosur alcanzó niveles récord en febrero. El Índice Faxcarne (WBR) del Novillo Mercosur tocó un pico de US$ 4,85 el kilo carcasa sobre fines de febrero. A la semana siguiente sufrió un mínimo retroceso debido al impacto de la guerra en Medio Oriente sobre las monedas regionales. Esto tiró hacia abajo las referencias en dólares en Brasil y Argentina, donde el ganado gordo cotiza en las monedas locales.

Agricultura
Super zafra se consolida pese a mermas puntuales en rindes finales
La super zafra de soja no será afectada, a pesar de las pérdidas en el potencial productivo registradas hacia el final de la cosecha. Actualmente, más del 90% del área ya fue cosechada, tanto en el sur como en el norte de la Región Oriental.
Lo que ocurrió en las últimas semanas de febrero fue que las parcelas finales, que aún debían ser cosechadas, enfrentaron un período de intenso calor, lo que impactó negativamente en su productividad. Por ejemplo, en Santa Rita se venían registrando rendimientos de 5.000 kilos por hectárea, mientras que en las últimas áreas cosechadas los rindes bajaron a aproximadamente 4.500 kilos. En Katueté también se observaron rendimientos de 5.000 kilos, aunque en las mejores áreas; el promedio general, sin embargo, debería ubicarse entre 4.000 y 4.500 kilos por hectárea.
La soja cosechada más tarde fue la más afectada, especialmente desde Naranjal hacia el sur.
«La soja cosechada más tarde fue la más afectada, especialmente desde Naranjal hacia el sur»
Al inicio de la cosecha, el flujo de granos hacia los puertos no suele ser un factor determinante. Sin embargo, al final de la zafra, el flujo cobra mayor relevancia, ya que normalmente tiende a disminuir. En 2026 está ocurriendo algo distinto: incluso en el tramo final de la cosecha, el flujo hacia los puertos continúa siendo elevado. En consecuencia, la estimación de producción todavía podría ajustarse levemente al alza.
Es importante destacar que el rendimiento registrado en el monitor del tractor no es el valor final. En el campo puede marcar, por ejemplo, 5.000 kilos por hectárea, pero al llegar al camión el peso puede ajustarse a 4.800 kilos, considerando que el estándar comercial es 14% de humedad, aunque en algunos casos se puede llegar a 18%. En situaciones extremas, un rendimiento inicial de 5.000 kilos puede terminar ajustándose a 4.300 kilos. Además, cada parcela presenta diferencias productivas entre el centro y los bordes, lo que también influye en el promedio final.
De esta forma, el incremento en la producción podría haber sido incluso mayor; aun así, la estimación fue revisada al alza en los departamentos de Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, Guairá, Caazapá, Canindeyú y San Pedro. La zafra principal pasó de 10,14 a 10,41 millones de toneladas. Si la zafriña alcanza 1,39 millones de toneladas, el balance final de soja paraguaya para este ciclo sería de 11,80 millones de toneladas.
«Si la zafriña alcanza 1,39 millones de toneladas, el balance final de soja paraguaya para este ciclo sería de 11,80 millones de toneladas»
Esta producción récord a nivel local, sumada al récord brasileño, ya está presionando el basis en Asunción, que pasó de US$ -24 en diciembre de 2025 a US$ -65 a comienzos de marzo de 2026. Esto demuestra cómo la gestión de riesgo se ha vuelto una parte esencial en la estrategia de los productores y comercializadores.
«El récord a nivel local, sumada al récord brasileño, ya está presionando el basis en Asunción, que pasó de US$ -24 en diciembre de 2025 a US$ -65 en marzo»
En cuanto a la comercialización, el avance se aproxima al 50%, impulsado en gran medida por cuestiones logísticas. Falta espacio en los silos y las filas en los puertos continúan siendo extensas. Parte de la producción ya fue vendida para hacer frente a compromisos financieros que comienzan a vencer al cierre del primer trimestre del año. La soja zafra 2025/26 presenta un nivel de comercialización específico de 48,2%.
Gana protagonismo la competencia por el uso de la tierra en la zafriña
La distribución de cultivos en el segundo ciclo mantiene un patrón regional. Las áreas de maíz se concentran proporcionalmente más hacia el norte, mientras que las áreas de soja zafriña tienen mayor presencia hacia el sur. El trigo se distribuye principalmente en el sur,con diversificación hacia el centro y el norte, llegando hasta Santa Fe en el Alto Paraná. También existen áreas que optan por implantar cultivos de cobertura en el segundo ciclo.
El maíz probablemente no registre cambios significativos en superficie. Sin embargo, su ventana de siembra se está volviendo más ajustada, especialmente en el sur, donde el riesgo de heladas es mayor. Esto implica que, cuanto más al sur, mayores son las probabilidades de optar por soja zafriña en lugar de maíz. El sur podría incluso ganar algunas hectáreas bajo esta lógica.
En el norte, la combinación de sequía y altas temperaturas está reduciendo cada vez más la ventana ideal de siembra, afectando una proporción importante del área. Además, el costo de producción del maíz es superior al de la soja, lo que también influye en la decisión del productor.
La soja de zafra tiene un ciclo habitual de 120 días, aunque en esta campaña se extendió a aproximadamente 130 días. La soja zafriña presenta un ciclo más corto, de entre 90 y 100 días. El maíz, en cambio, tiene un ciclo más largo, que oscila entre 150 y 170 días.
En el caso de la soja, cuanto más avanzada es la fecha de siembra dentro de la ventana de zafriña, más rápido tiende a completarse su ciclo. El maíz funciona de manera inversa: cuanto más tarde se siembra, más largo se vuelve su ciclo. La soja depende principalmente de la duración del día, es decir, de la cantidad de horas de luz. El maíz, en cambio, depende más de la temperatura. Cuando la temperatura desciende por debajo de los 15 grados, el maíz prácticamente detiene su desarrollo. De esta forma, las semanas de marzo serán esenciales para definir cómo se divide el uso de la tierra para los cultivos de zafriña.
«Las semanas de marzo serán esenciales para definir cómo se divide el uso de la tierra para los cultivos de zafriña»
El maíz zafriña 2025 (mercado spot) ya presenta un avance de comercialización de 95,4%. En cuanto al maíz zafriña 2026 (mercado futuro), el nivel de ventas anticipadas alcanza el 14,4%.

Soja | Estimaciones para la zafra 2025/26




Resultado consolidado (zafra + zafriña) – mar. 2026



Autora: PhD. Larissa Barboza Álvarez, analista Senior de Inteligencia de Mercado en StoneX
Fuente y elaboración:

Entrevista – HUGO ROYG
Se habla mucho en estos días de cómo afecta a la economía local, en especial al sector productivo, la apreciación del guaraní con respecto al dólar estadounidense. Esto genera alertas y análisis complementarios para la toma de decisiones con respecto a las inversiones a realizar. Everdem consultó al economista Hugo Royg, Socio – director de la consultora MENTU para conocer su punto de vista acerca de qué esperar sobre la evolución del tipo de cambio en el mediano y largo plazo.
“El tipo de cambio tiene un impacto directo en la rentabilidad ganadera”
¿Cuáles son los factores que afectan a la variación del tipo de cambio en la actualidad?
El comportamiento del tipo de cambio responde a una combinación de factores externos e internos que influyen de manera directa en su cotización. En el contexto actual, comprender estas variables resulta clave para interpretar las fluctuaciones del mercado cambiario y anticipar posibles tendencias.

En el plano internacional, uno de los elementos que podría estar incidiendo es la postura comercial de Estados Unidos. En ciertos momentos, la política económica estadounidense puede favorecer un dólar relativamente más débil con el objetivo de mejorar su competitividad frente a otras economías. A esto se suman las tensiones geopolíticas que afectan distintas regiones del mundo y que, en muchos casos, generan interrupciones o presiones en las cadenas globales de suministro. Estas fricciones elevan los costos y contribuyen a un entorno de mayor incertidumbre para los mercados financieros y cambiarios.
A nivel local, también existen factores relevantes que han incidido en la dinámica del tipo de cambio. Se debe recordar que las instituciones financieras se encuentran en un momento de posicionamiento estratégico, por lo que desde el año 2024 y principalmente en 2025, el crecimiento del crédito se mantuvo por encima del de los depósitos. Esta situación fue generando un contexto de liquidez más ajustada, impulsando una mayor competencia por los guaraníes disponibles en el mercado.
Al mismo tiempo, Paraguay ha venido consolidando una mayor presencia en los mercados internacionales. En este marco, el país realizó emisiones históricas de bonos del tesoro en guaraníes que despertaron un importante interés por parte de inversionistas extranjeros. Dado que estos inversores no contaban inicialmente con moneda local, muchos de ellos recurrieron al mercado cambiario para adquirir guaraníes, vendiendo dólares en el proceso. Este movimiento también incidió en la dinámica del mercado y en la evolución reciente del tipo de cambio.
¿Qué perspectiva de fluctuaciones podemos tener en el corto/mediano plazo?
En las últimas semanas el tipo de cambio referencial ha mostrado una dinámica marcada por la volatilidad. Particularmente, durante las dos semanas más recientes se registraron más jornadas con incrementos en la cotización que con disminuciones. Este comportamiento refleja un mercado con movimientos mixtos y fluctuaciones frecuentes, en el que distintos factores, tanto locales como internacionales, continúan incidiendo en la evolución diaria del dólar.
De cara al corto plazo, es probable que esta volatilidad se mantenga, con variaciones que respondan a cambios en las condiciones de liquidez del mercado, expectativas de los agentes económicos y factores externos que afectan el valor del dólar a nivel global.
En un horizonte de mediano plazo, sin embargo, podría observarse el retorno a un comportamiento más habitual del tipo de cambio, con una tendencia hacia la apreciación del dólar. No obstante, este proceso probablemente se dé dentro de un contexto más volátil que en años anteriores, reflejando un entorno internacional más incierto y mercados financieros cada vez más sensibles a los cambios en las condiciones globales.
¿Cómo afectan estas variaciones cambiarias al sistema financiero local en lo referente a la toma de créditos?
Las variaciones en el tipo de cambio también tienen efectos sobre el sistema financiero local, particularmente en las decisiones de financiamiento de empresas y personas. En la actualidad, los créditos en guaraníes continúan representando más de la mitad de la cartera total del sistema financiero, lo que refleja la predominancia de la moneda local en las operaciones de crédito.
Sin embargo, en el último año se ha observado una dinámica diferente en el crecimiento de las carteras por moneda. Los créditos en dólares están registrando un crecimiento interanual superior al de los créditos en guaraníes (20,7% frente a 13,5%), lo que evidencia un mayor dinamismo en el financiamiento en dólares.
Este comportamiento comenzó a notarse desde mediados del año pasado, coincidiendo con el inicio de una tendencia a la baja en el tipo de cambio. En ese contexto, algunos actores del mercado habrían visto una oportunidad para posicionarse en dólares, aprovechando una cotización más baja de la divisa mediante la toma de créditos en esta moneda.
De esta manera, las fluctuaciones cambiarias pueden incidir directamente en las decisiones de financiamiento, modificando las preferencias entre créditos en moneda local y extranjera y, en consecuencia, la composición de la cartera crediticia del sistema financiero.
En lo referente a la ganadería, la venta final del animal a la industria se realiza en dólares americanos, pero la compra de animales de reposición se maneja en guaraníes. ¿Cómo afecta esto al productor? ¿Tiene alguna posición al respecto?
En la actividad ganadera el comportamiento del tipo de cambio tiene un impacto directo en la rentabilidad de los productores debido a la forma en que se estructuran las operaciones dentro de la cadena. Mientras que la venta final del animal a la industria se realiza en dólares, la compra de animales de reposición, es decir, el ganado que se adquiere para continuar el ciclo productivo, suele concretarse en guaraníes.
Esta diferencia en las monedas de referencia afecta especialmente al productor invernador. En su caso, los animales de reposición se compran en moneda local, pero el ganado terminado se vende en dólares. Cuando el dólar se debilita, el productor recibe menos guaraníes al momento de convertir los ingresos obtenidos por la venta del ganado, lo que reduce su capacidad de compra para adquirir nuevos animales.
En consecuencia, incluso en escenarios donde los precios del ganado se mantienen elevados, una depreciación del dólar puede disminuir el poder de pago del productor. Esta situación se vuelve aún más desafiante en contextos donde el costo de reposición también es alto, ya que los márgenes del recriador o invernador tienden a ajustarse, presionando la rentabilidad de la actividad.
¿Qué recomendación daría a los productores o inversionistas con el fin de que puedan minimizar riesgos o pérdidas por factores cambiarios?
Frente a un entorno cambiario volátil, tanto productores como inversionistas pueden adoptar ciertas estrategias para reducir su exposición al riesgo y proteger la rentabilidad de sus actividades. Una de las principales recomendaciones es tomar decisiones con una visión de largo plazo. En términos comerciales, el dólar continúa siendo la principal moneda de referencia a nivel internacional y Paraguay mantiene un déficit en su balanza comercial, un factor que en el tiempo podría ejercer presión hacia un eventual fortalecimiento de la divisa estadounidense. En este sentido, planificar las inversiones, incluidas las vinculadas al sector ganadero, considerando esta posible tendencia cambiaria puede contribuir a una gestión más sólida del negocio.
«Paraguay mantiene un déficit en su balanza comercial, un factor que en el tiempo podría ejercer presión hacia un eventual fortalecimiento de la divisa estadounidense»
Otra estrategia relevante es procurar una mayor diversificación entre las monedas en las que se generan los ingresos y aquellas en las que se realizan los costos. Por ejemplo, cuando las ventas se concretan en dólares, puede resultar conveniente mantener una parte de esos ingresos en esa misma moneda para afrontar futuras compras o inversiones, reduciendo así la exposición a variaciones en el tipo de cambio.
Asimismo, existen herramientas financieras diseñadas específicamente para gestionar este tipo de riesgos. Los instrumentos de cobertura cambiaria, como los contratos a futuro u otros mecanismos ofrecidos por bancos y mercados financieros, permiten fijar el tipo de cambio con anticipación y disminuir la incertidumbre asociada a las fluctuaciones del mercado.
«Los instrumentos de cobertura cambiaria, como los contratos a futuro ofrecidos por bancos y mercados financieros, permiten fijar el tipo de cambio con anticipación»
Finalmente, en contextos de mayor volatilidad, cobra aún más importancia la profesionalización de las empresas. Gestionar el negocio de manera estratégica, apoyándose en información confiable y en el análisis de datos, permite mejorar la toma de decisiones y anticipar posibles riesgos, fortaleciendo la capacidad de adaptación frente a cambios en el entorno económico.
«Gestionar el negocio de manera estratégica, apoyándose en información confiable y en el análisis de datos, permite mejorar la toma de decisiones»

